jueves, 3 de agosto de 2017

Holmes y sus capacidades

Análisis del libro Estudio en Escarlata, de Sir Arthur Conan Doyle

“Es un error capital precipitarse a edificar teorías cuando no se halla aún reunida toda la evidencia, porque suele salir entonces el juicio combado según los caprichos de la suposición primera”.
Sherlock Holmes, en El estudio en Escarlata,
de Sir Arthur Conan Doyle.

Sherlock Holmes es el ejemplo clásico de análisis detectivesco. Personaje creado por Sir Arthur Conan Doyle, destaca por su inteligencia, capacidad de observación y de análisis en escenas del crimen que lo capacita para resolver los difíciles casos que se le presentan.
En el Estudio en Escarlata lo vemos resolviendo el asesinato de dos hombres, narrado de mano de su inseparable compañero, el Dr. James Watson. El primer paso para resolver este caso se basa en la adopción de conocimientos básicos para realizar sus investigaciones. Este amplio bagaje de conocimientos no se fundamenta en cualquier dato que caiga en sus manos. Se trata de conocimientos que le sean útiles y prácticos para la realización de su trabajo. Y no solo eso. Es generador de conocimiento, como podemos constatar en la mención que hace sobre sus estudios sobre los restos del tabaco, a fin de poder detectar la marca con solo ver las características de las cenizas, o produciendo una sustancia que es capaz de detectar restos de sangre (aún de varios días o de mínima cantidad). Por lo tanto, es un estudioso del crimen, de los indicios que pueda dejar un delincuente con el fin de dar con él.
En seguida viene la observación detenida de toda la escena del crimen, meticulosa y completa. No solo se enfoca a revisar la escena inmediata, sino las zonas más distantes de la misma. Esto se observa al revisar la calle y el pasillo por donde se llegaba a la casa, lugar donde se cometió el primer asesinato. Por ello, pudo deducir que la víctima y el asesino habían llegado juntos, en un carro no particular, y la estatura de ellos. Esta información no fue sospechada por la policía, quien incluso contaminó el pasillo con las pisadas de sus agentes. Posteriormente hace revisión de la habitación, meticulosamente, así como del cadáver, analizando su gesto, su posición, y oliendo su boca. Tampoco se señala que la policía haya tenido la intención de revisar la habitación como lo hizo Holmes.
En seguida viene la complementación de datos, con la entrevista realizada al policía que encontró el cadáver durante la noche. Con ello pudo conjeturar la importancia que tenía el anillo encontrado en la escena del crimen para el asesino. Solo con los datos bien obtenidos en su investigación inicial pudo elaborar una teoría sobre el cómo se realizó el crimen. Ese es un consejo que le brinda a Watson, el no contaminarse con juicios erróneos y casarse con ellos, a fin de que la realidad se ajuste a lo pensado prejuiciosamente. Solo hasta revisar la situación, los indicios, las pistas, el detective puede brindar una historia del cómo ocurrió un crimen, no antes. Esto también fue un error de Scotland Yard, quien inmediatamente preconcibió y buscó culpables que se ajustaran a sus juicios hechos a priori.

En conclusión, la genialidad de Holmes se basa en sus conocimientos, su detallada observación, su análisis deductivo y la comprobación de sus hipótesis en el campo. 

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