Análisis del libro
Estudio en Escarlata, de Sir Arthur Conan Doyle
“Es
un error capital precipitarse a edificar teorías cuando no se halla aún reunida
toda la evidencia, porque suele salir entonces el juicio combado según los
caprichos de la suposición primera”.
Sherlock Holmes,
en El estudio en Escarlata,
de Sir Arthur Conan Doyle.
Sherlock Holmes
es el ejemplo clásico de análisis detectivesco. Personaje creado por Sir Arthur
Conan Doyle, destaca por su inteligencia, capacidad de observación y de análisis
en escenas del crimen que lo capacita para resolver los difíciles casos que se
le presentan.
En el Estudio
en Escarlata lo vemos resolviendo el asesinato de dos hombres, narrado de mano
de su inseparable compañero, el Dr. James Watson. El primer paso para resolver
este caso se basa en la adopción de conocimientos básicos para realizar sus
investigaciones. Este amplio bagaje de conocimientos no se fundamenta en
cualquier dato que caiga en sus manos. Se trata de conocimientos que le sean útiles
y prácticos para la realización de su trabajo. Y no solo eso. Es generador de
conocimiento, como podemos constatar en la mención que hace sobre sus estudios
sobre los restos del tabaco, a fin de poder detectar la marca con solo ver las
características de las cenizas, o produciendo una sustancia que es capaz de
detectar restos de sangre (aún de varios días o de mínima cantidad). Por lo
tanto, es un estudioso del crimen, de los indicios que pueda dejar un delincuente
con el fin de dar con él.
En seguida
viene la observación detenida de toda la escena del crimen, meticulosa y
completa. No solo se enfoca a revisar la escena inmediata, sino las zonas más
distantes de la misma. Esto se observa al revisar la calle y el pasillo por
donde se llegaba a la casa, lugar donde se cometió el primer asesinato. Por ello,
pudo deducir que la víctima y el asesino habían llegado juntos, en un carro no
particular, y la estatura de ellos. Esta información no fue sospechada por la policía,
quien incluso contaminó el pasillo con las pisadas de sus agentes. Posteriormente
hace revisión de la habitación, meticulosamente, así como del cadáver,
analizando su gesto, su posición, y oliendo su boca. Tampoco se señala que la policía
haya tenido la intención de revisar la habitación como lo hizo Holmes.
En seguida
viene la complementación de datos, con la entrevista realizada al policía que
encontró el cadáver durante la noche. Con ello pudo conjeturar la importancia
que tenía el anillo encontrado en la escena del crimen para el asesino. Solo con
los datos bien obtenidos en su investigación inicial pudo elaborar una teoría sobre
el cómo se realizó el crimen. Ese es un consejo que le brinda a Watson, el no contaminarse
con juicios erróneos y casarse con ellos, a fin de que la realidad se ajuste a
lo pensado prejuiciosamente. Solo hasta revisar la situación, los indicios, las
pistas, el detective puede brindar una historia del cómo ocurrió un crimen, no
antes. Esto también fue un error de Scotland Yard, quien inmediatamente preconcibió y buscó culpables que se ajustaran a sus juicios hechos a priori.
En conclusión,
la genialidad de Holmes se basa en sus conocimientos, su detallada observación,
su análisis deductivo y la comprobación de sus hipótesis en el campo.
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